La paz de García y Uribe

Augusto Malpartida León

18 de julio, 2008

Si en Colombia se hubiese realizado una marcha por la paz en el Perú de los años 90, los colombianos habrían marchado apoyando a Fujimori, a Montesinos y a Hermoza Ríos? Muy difícil, no? Entonces, porqué los peruanos tendríamos que hacer una marcha de apoyo a Uribe?

Uribe es el mismo que compró votos de congresistas colombianos para aprobar su propuesta de reelección. El
25 de julio de este año, fue condenada Ydis Medina, congresista en el 2004, por el delito de cohecho, ella fue una de los congresistas que cambió su voto a cambio de ofrecimientos del gobierno. Sabas Pretelt, entonces ministro del Interior y de Justicia, el ministro de la Protección Social, Diego Palacio Betancourt, así como el ex secretario de la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo, Alberto Velásquez, están involucrados en el tema y ya la justicia colombiana les abrió proceso. Nadie explica cómo no llaman al jefe: Alvaro Uribe.

Uribe Vélez es el mismo que desde años atrás, es acusado de tener lazos con el narcotráfico; cuando fue Alcalde
de Medellín, presentaba como una propuesta innovadora el programa Medellín sin tugurios, sí, el programa de vivienda, ideado, organizado, financiado y ejecutado por Escobar, el narcotraficante colombiano más importante de su tiempo. Luego como Director de Aeronáutica Civil, estuvo a cargo de autorizaciones de rutas aéreas a una serie de empresas que luego fueron identificadas como de propiedad de narcos colombianos. Como gobernador de Antioquía fue un entusiasta propulsor de los “estados de conmoción interior” que permitían la designación de alcaldes militares en los pueblos colombianos, e impenitente defensor de las Convivir, organizaciones creadas durante el gobierno de Gaviria y estructuradas durante el gobierno de Samper, que sirvieron para ampliar a nivel nacional el accionar de los paramilitares y que cuando fueron instaladas en Antioquía, convirtieron a esa ciudad en la de más alto índice de agresiones a los derechos humanos. En 1996 Uribe decía: “convertirlas (las Convivir) en grupos de reacción inmediata en apoyo de las fuerzas armadas”.

El gobierno de Uribe ha sido solamente la culminación de una carrera política en la que sus cercanías al narcotráfico, al accionar de los paramilitares, y su desprecio por la paz y los derechos humanos han encontrado dimensión internacional. Desde hace ya algunos meses y hasta hace unos días, los peruanos y la población latinoamericana está presenciando como es que Uribe no tiene ningún escrúpulo en petardear los esfuerzos de paz que se iniciaron con la participación de gobiernos como el venezolano, el ecuatoriano, el francés y el canadiense. La masacre de jefes militares de las FARC que se encontraban en el proceso de negociación es
solamente una muestra de la farsa criminal en la que ha convertido Uribe el proceso de paz. Si sumamos a esto la corrupción probada en su gestión, entenderemos como es que su presidencia es el obstáculo real y concreto para la paz en Colombia.

Esto es lo que hay detrás de la marcha por la paz que impulsa el gobierno de García, impulso que no tiene nada
de casual, los puntos de encuentro entre los antecedentes del gobierno aprista con el de Uribe, la adicción del aprismo a la represión generalizada y a los métodos militares, las deudas que tiene García con los derechos humanos, lo hacen el socio ideal de Uribe.